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martes, agosto 14, 2012

Creo que el amor, se parece a la guerra, nunca fuimos vencedores, si no vencidos.





No se por qué a veces me pierdo entre la multitud. No se quién soy o simplemente me da igual seguir o no mis principios.


Nunca imaginé que llegaría tan lejos, por eso quizás empecé aquella historia.
No había bonitas escenas ni tampoco recuerdo algo exacto. Es una lástima en realidad, por que hubiera sido más fácil recordar cada una de aquellas palabras si hubiera sido así. Palabras es lo único que podía ver y aún así, ellas me movían por dentro más que cualquier huracán. Supongo que nunca creí demasiado en las palabras, ni en nada... No soy muy de creer en las cosas ni en las personas. Pero, ahí estaba él.

él me demostró que a veces si tienen razón esas historias de amor de Walt Disney. Yo, la que siempre creí que controlaba el límite del amor, creo que por primera vez (o por vigésima quién sabe), no lo hice. Caí sin frenos. Tampoco quería ponerlos, no voy a mentir.

Quiero entrar en detalles pero la verdad, me duele recordar. No se si hice bien o mal en apartar aquella historia. Una parte de mi me dice que debería estar ahora mismo con el, cogiéndole de la mano sin dejar que se soltara nunca. Esa parte es la que más me desgarra por dentro. Quizás os esté hablando del mayor error en mi vida, quizás otros ojos nunca me transmitan ni la mitad de lo que lo hicieron aquellos, no lo sé. Verle sonreir, verle feliz para mi ha sido el mejor regalo del mundo. Hablábamos horas y horas. El tiempo pasaba lento si se compartía con él. Pude comprender la relatividad de la que hablaba Albert Eintein en mi piel. Juro que tiene unos labios a los que me podría haber pasado la vida besando sin parar. El amor es ciego es verdad, no podría decir que sus defectos me atrajeran menos que sus virtudes. Hablo de algo que teneis que sentir para entender. Que no puedo explicar con palabras porque rozar su piel supera cualquier éxtasis, él era mi marca de cocaína preferida.

Y escribo cada palabra y me doy cuenta que no se pueden cuantificar los sentimientos, porque aún hoy me parecen inmensos.. hoy, me dan ganas de llamarle y decirle que le quiero, que nunca lo he dejado de hacer que quiero estar con él pase lo que pase, que me da igual el mundo, que solo me importa él. A veces siento verdadera admiración por aquellas personas que siguen sus impulsos sin pensar en las consecuencias, quizás ellas se sientan más libres que yo en este momento.

Yo le quería. Le quiero y le querré. El me cambió, y las personas que nos cambian para bien o para mal, no se olvidan. Por eso mismo me alejé, porque él no sabe que yo no le merezco. Merece ser feliz. Habré hecho referencia a él muchas veces, pero os juro, me quedaré corta por muchas palabras que escriba.

Hay tíos que merecen la pena, doy fé. Hoy he hablado de uno.




3 comentarios:

  1. gracias por pasarte por mi blog ;)
    Me gusta el tuyo asi que te sigo.
    Un beso ^^

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  2. Cuando saltas al vacío te sientes libre, por unos instantes te sientes bien, como jamas imaginarias que te sentirías, pero tú sabias que antes o después se terminaría y caerías contra el suelo.
    Hay historias en las que merece la pena caer solo por esos instantes de felicidad.

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  3. Si, sabía que acabaría pero mereció la pena. Te quiero Snook:) Gracias por leerme una vez más.

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