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domingo, marzo 18, 2012



Tomábamos café mirando la hora en el reloj gigante de Big Ben.
Estábamos contemplando como las palomas nos pedían comida revoloteando entre nosotros. Después de aquel pequeño silencio, Mark levantó la vista y me dijo:

- Es más fácil cambiar de hombre que cambiar a un hombre. 

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